Pintando en Seda (I): Amarraditos

Cada obra que pinto tiene su propia historia, su propia vida. Esta reflexión la resumo en la siguiente frase: “Una obra de arte tiene vida propia, se separa del artista y existe por sí sola.” Bajo esta premisa, todo lo que he creado, todas las obras que he pintado “nacieron” de mí, pero cada una tiene su personalidad, su historia.

La idea

Amarraditos nació de un motivo islámico que ya tenía seleccionado, pero no sabía cómo iba a materializar. Exactamente por esto digo que las obras tienen vida propia: bastó que llegara el nuevo color a mi taller, para que yo supiera que el motivo islámico era con el que debía pintarlo.

El desarrollo

Acababa de comprar en Shop Text Ponsard el rosa fosforescente (Rhodamine 923) que me cautivó, por lo que debía usarlo lo antes posible. Ya con el motivo y el color dominante seleccionados, solo me faltaba el color complementario. Confieso que ahí me tarde un poquitín porque el Rhodamine tiene una fuerza brutal, y requería un color que no se intimidara junto a él, ni que lo opacara, o que hubiera lucha de poder.

Además, ya había probado que el Rhodamine debía ser utilizado en sólido, lo que me daba la ventaja de pensar en el color complementario con algún efecto. Justo aquí alzó la voz el Vieux Bleu, matizado con sal marina para hacer la mancuerna perfecta.

Este azul es fascinante porque bien puede ser “azul” o adquirir un tono grisáceo, todo depende de su contexto. Es un color versátil y con carácter.

La obra terminada

La obra terminada es una belleza. La puedes apreciar en todo su esplendor en Arte para ponértelo. Ahora ya conoces su historia =)

 

Por favor, déjame algún comentario; me encantará conocer tu opinión.

2 thoughts on “Pintando en Seda (I): Amarraditos

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