Historia

“Nunca he vivido el síndrome del lienzo en blanco o la página en blanco, al contrario, mi cabeza está preñada de ideas múltiples, haciendo cola para salir; a veces siento que vomitaré formas exquisitas llenas de color.”

Puedo decir que el arte me estuvo coqueteando un par de años antes de la seducción total, en 1992. En ese momento descubrí mi pasión por la pintura en seda, sentí lo que es fluir con un medio, fundirme con los colores, combinar técnicas…

¿Por qué la seda fue la primera y es la favorita? Creo que ella me escogió a mí, todos estos años después, reconozco que soy yo su instrumento, y no al revés. Cada vez que voy a pintar, me hago una idea de lo que quiero, incluso puedo bocetar; pero llegado el momento de la acción, cada línea me pide estar aquí o allá; cada color decide con cual quiere colindar, o mezclarse, o degradarse, o fundirse. No soy yo quien decide.

Mykaela historía
Mykaela historía

El porqué de la seda también tiene que ver con mi personalidad (intensa), con ese exagerado cuidado en los detalles (desde cómo montar la seda: lo suficientemente tensa para pintar, pero no tanto como para rasgarla); con mi autenticidad (cada pieza es única, así como cada persona en este planeta); con romper las reglas (arte sólo para admirar en museos, galerías o alguna pared vs arte para ponértelo, para lucirlo, para tu creatividad, para escribir); con hacer las cosas bien y a la primera (la seda no admite tachones, no hay gomas, no se puede “borrar”); con mi libertad (para combinar las técnicas sin saber de antemano cómo será el resultado, pero segura que será hermoso a su manera); con hacer las cosas de manera diferente (un lienzo de seda y no de lino, algodón o cáñamo).

También he aprendido más técnicas con las que me he divertido y sorprendido. A cada una la respeto, pues al final se convierten en tus cómplices, en tus aliadas para manifestar tu ser. Puedes echar un vistazo en Obras, así comprenderás a lo que me refiero.

Han pasado los años y todo lo que acabo de describir, sigue exactamente igual. Solo puedo agregar las ventajas que trae la experiencia; así como las grandes satisfacciones, cuando he podido entregar personalmente a un(a) cliente su obra de arte. Ésos son momentos mágicos que atesoro.